{"id":7345,"date":"2022-10-22T01:51:56","date_gmt":"2022-10-22T00:51:56","guid":{"rendered":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/?p=7345"},"modified":"2026-02-08T19:32:12","modified_gmt":"2026-02-08T18:32:12","slug":"memorias-de-un-hombre-desarraigado-musa-por-george-balan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/memorias-de-un-hombre-desarraigado-musa-por-george-balan\/","title":{"rendered":"Memorias de un hombre desarraigado: Musa. Por George Balan"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Memorias de un hombre desarraigado. Musa<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-center\"><strong>Por George Balan<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Por mucho que amara la m\u00fasica, no me hubiera identificado profesionalmente con ella si no fuera por la \u00abMusa\u00bb que inspir\u00f3 una decisi\u00f3n tan radical para mi futuro. M\u00e1s directamente, el ser que el destino necesitaba para darle a mi vida un rumbo exclusivamente musical. Re\u00fane todos los atributos que estamos acostumbrados a asociar con este ser inspirador. Era fascinantemente bella, una cantante brillante (soprano dram\u00e1tica) y ten\u00eda una presencia esc\u00e9nica a la altura de su dotada voz: el orgullo de la \u00d3pera de Bucarest: Dora Massini.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que comenc\u00e9 mi vida universitaria, en 1947, casi no pasaba una noche en la que no estuviera presente en el \u00faltimo balc\u00f3n de la \u00d3pera. Y nunca he estado ausente de las \u00f3peras de Dora Massini:Oneghin, Tosca, Bohemia, Payasos, Novia vendida. Podr\u00eda reproducirlas mel\u00f3dicamente de memoria y en su totalidad. Yo era lo que ahora se llama un \u00abfan\u00bb. Mi admiraci\u00f3n por Dora Massini hab\u00eda llegado a su cl\u00edmax, decisivo para toda mi evoluci\u00f3n posterior, cuando a la ilustre cantante se le ocurri\u00f3, aparecer en un papel que no estaba dise\u00f1ado por el compositor para su tipo de voz, sino para una m\u00e1s grave, susceptible de evocar m\u00e1s apropiadamente el car\u00e1cter pasional y tr\u00e1gico de la hero\u00edna: Carmen siempre ha sido musicalmente encarnada por una mezzosoprano. Convencida de que su registro vocal era lo suficientemente grande como para cumplir con las exigencias del papel de mezzosoprano, Dora Massini se embarc\u00f3 audazmente en esta aventura musical, lo que para muchos pareci\u00f3 chocante.<\/p>\n\n\n\n<p>Fui testigo de sus siete apariciones como Carmencita. Algunos aplaudieron fren\u00e9ticamente, muchos se mostraron reservados. En ese momento, yo no estaba silbando, estaba, por supuesto, en el campo de los admiradores incondicionales. En mi entusiasmo de adolescente, me hubiera gustado convencer a todos, hasta el \u00faltimo balc\u00f3n, durante los descansos, de la superioridad de esta interpretaci\u00f3n frente a la ofrecida por la tradicional due\u00f1a del papel, Maria Moreanu. Pero fue una exaltaci\u00f3n infantil. Un amigo, sentado atr\u00e1s de m\u00ed, me sugiri\u00f3 que enviara una carta con mi opini\u00f3n a la revista de cultura y arte m\u00e1s popular de la \u00e9poca: <em>Flame<\/em>. Inmediatamente acept\u00e9 la idea. Durante la noche escrib\u00ed el texto y al d\u00eda siguiente un amigo ben\u00e9volo me llev\u00f3 en auto. En la tarde del mismo d\u00eda, mi primera producci\u00f3n period\u00edstica estaba en el escritorio del jefe de la secci\u00f3n \u00abArtes\u00bb, a\u00fan no olvido, al prol\u00edfico Valentin Silvestru. Le gust\u00f3 mi texto y lo program\u00f3 para el pr\u00f3ximo n\u00famero. M\u00e1s que eso. Como los viejos cr\u00edticos musicales se hab\u00edan retirado, asustados por la ofensiva ideol\u00f3gica del nuevo r\u00e9gimen, me ofrecieron continuar con la colaboraci\u00f3n, lo que al principio me asust\u00f3, pero enseguida me entusiasm\u00f3. Mi debut period\u00edstico coincidi\u00f3 con mi 20 cumplea\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Por si el texto que iba a aparecer fuera poco, dispuse una carta de dos p\u00e1ginas de car\u00e1cter m\u00e1s personal, francamente fogosa, firm\u00e1ndola \u201cun admirador\u201d, pero seguro que la artista descubrir\u00eda sin dificultad la liga con el art\u00edculo period\u00edstico. La puse en su buz\u00f3n, porque sab\u00eda d\u00f3nde viv\u00eda. Cuando me present\u00e9 con el ramo de flores despu\u00e9s de un espect\u00e1culo de \u00f3pera muy comentado, inmediatamente me identifiqu\u00e9 con los admiradores que se agolpaban en la puerta del camerino. Eso s\u00ed, a partir de ese momento, me beneficiar\u00eda de la condici\u00f3n de \u00abfan\u00bb privilegiado. Obtuve acceso a su camerino, no solo al final del espect\u00e1culo, sino tambi\u00e9n antes de que comenzara. Siempre con mi modesto ramo de flores. Ella not\u00f3 mi exaltaci\u00f3n y tuvo la gran delicadeza de apreciarla con una comprensi\u00f3n casi maternal, sin parecer tom\u00e1rsela en serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el peri\u00f3dico y la prensa me hab\u00edan tomado muy en serio. Me apasionaba mi vida como periodista, especialmente porque se mezclaba armoniosamente con mis igualmente apasionadas aspiraciones musicales. Como periodista, decid\u00ed comenzar a estudiar musicolog\u00eda, algo que tanto Flac\u0103ra como, m\u00e1s tarde, Contemporanul comprendieron perfectamente. Sin Dora Massini, sin embargo, no habr\u00eda llegado a la prensa ni al Conservatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la vida de esta gran artista merece ser evocada no solo por lo que signific\u00f3 en mi evoluci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por su ins\u00f3lito destino. Profundamente admirada por el propio Rey (Carlos II), brill\u00f3 durante varios a\u00f1os antes del establecimiento de la dictadura de Antonescu, pero el largo antisemitismo dominante la alej\u00f3 de los escenarios de la \u00d3pera, aunque el director de la primera escena l\u00edrica fue y sigui\u00f3 siendo su marido, el director de orquesta Egizio Massini, un nombre famoso no s\u00f3lo en la historia de la \u00f3pera rumana, sino tambi\u00e9n en la de la m\u00fasica militar, que organiz\u00f3 con un esp\u00edritu occidental.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio de r\u00e9gimen devolvi\u00f3 a Dora a su papel de primera dama del escenario. Aproximadamente a la edad de 37 a\u00f1os, comenz\u00f3 un nuevo ascenso. Era una comunista sincera y apasionada, porque sus opositores la hab\u00edan exiliado durante cuatro a\u00f1os. Pero el Partido, despu\u00e9s de enviarla primero como embajadora de la m\u00fasica a todos los pa\u00edses del bloque socialista, se mostr\u00f3 muy desagradecido. Hab\u00edan surgido suficientes rumores para que se diera un juicio p\u00fablico, no judicial, paralelo al juicio de Noica, con la propia clase trabajadora como acusadores. Formaban parte del grupo considerado pol\u00edticamente hostil, junto con Dora Massini, el compositor Mihail Andricu y la escultora Mili\u021ba Petra\u0219cu. Si yo hubiera estado en el pa\u00eds, probablemente me habr\u00edan llamado, pero estaba estudiando en Mosc\u00fa. De acuerdo a las memorias de Dumitru Popescu, autor de los discursos de Ceausescu: \u201cDora Massini no manifest\u00f3 ni rastro de p\u00e1nico, desorientaci\u00f3n o humillaci\u00f3n. No satisfizo a los investigadores, mantuvo su actitud como la dama del escenario. Su sola presencia fue una bofetada, una maldici\u00f3n, un sacrilegio\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El castigo a Dora fue similar al que me impondr\u00edan a m\u00ed dos a\u00f1os despu\u00e9s: me enviaron a trabajos menores. En el caso de Dora Massini, el castigo fue el descenso del estatus de prima donna, a instructora de los coros de obreros, actividad a la que se entregaba con la misma conciencia profesional con la que interpretaba sus papeles en el escenario. Pero fue en estas circunstancias dram\u00e1ticas de su vida que sinti\u00f3 la fuerza fatal del golpe del Partido: de la noche a la ma\u00f1ana perdi\u00f3 por completo su voz sublime. Fue admirada por la serena resignaci\u00f3n con que acept\u00f3 su muerte art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00eda mucho que decir sobre esta extraordinaria personalidad. Por el momento, s\u00f3lo mencionar\u00e9 la visita de despedida que le hice a ella, as\u00ed como a algunas otras personas, antes de la \u00abfuga\u00bb. La encontr\u00e9 radiante: el partido \u00abgeneroso\u00bb la hab\u00eda vuelto a reconocer y le devolvi\u00f3 todos los t\u00edtulos y condecoraciones. Su orgullo femenino probablemente se sinti\u00f3 halagado. Solo su voz no pudo devolverle. Sin embargo, parec\u00eda feliz. \u00a1Una de las pocas personas verdaderamente comunistas!<\/p>\n\n\n\n<p>Y muchos, muchos a\u00f1os despu\u00e9s, la encontr\u00e9 de nuevo. Mientras tanto, yo hab\u00eda hablado con personas de Occidente. C\u00f3mo logr\u00f3 seducirme en este pueblo del extremo oeste de Alemania, sigue siendo un misterio, que hasta el d\u00eda de hoy ni siquiera la \u201cvisita de la anciana\u201d ha podido desentra\u00f1ar. Viendo lo importante que era para ella salir al mundo, organic\u00e9 dos viajes al mundo occidental, acompa\u00f1\u00e1ndola por Italia (\u00a1su sue\u00f1o!), Francia, Suiza y, por supuesto, Alemania. Era lo m\u00ednimo que pod\u00eda hacer para responder al papel que ella desempe\u00f1\u00f3 en mi primera juventud. Pero la gran sorpresa que me dio, incluso m\u00e1s grande que su propia apariencia, fueron dos p\u00e1ginas de una carta amarillenta: la que yo hab\u00eda firmado como \u00abun admirador\u00bb y la hab\u00eda dejado en su buz\u00f3n. \u00a1La hab\u00eda guardado durante medio siglo! As\u00ed que signifiqu\u00e9 algo para ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces me hizo un pedido, con l\u00e1grimas en los ojos, un pedido que me doli\u00f3 porque sab\u00eda que no ser\u00eda capaz de satisfacerlo. A saber: escribir un libro sobre ella, porque de lo contrario no habr\u00eda dejado ning\u00fan rastro en la historia de la \u00f3pera rumana. Le promet\u00ed que har\u00eda lo mejor que pudiera, sabiendo que le promet\u00eda lo imposible. No ten\u00eda a mano ninguna de las herramientas del bi\u00f3grafo. Yo carec\u00eda incluso de la documentaci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica, y ella no ten\u00eda ni idea de lo que significaba escribir un libro, la historia de toda una vida. Pero volvi\u00f3 al pa\u00eds con esperanzas, con el sue\u00f1o de ser inmortalizada por aquel a quien hab\u00eda guiado su existencia. Se fue casi feliz, y yo me qued\u00e9 con lo que los franceses llaman <em>mauvaise conscience.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegaba al pa\u00eds, me enviaba de vez en cuando una carta ilustrada con alusiones transparentes. Hasta que de repente se hizo el silencio. El silencio fue interrumpido por la carta de su hijo, Bob Massini, quien me informaba que su madre hab\u00eda muerto y que, al ordenar sus papeles, hab\u00eda descubierto la promesa de que escribir\u00eda un libro sobre ella. No recordaba haber hecho tal compromiso por escrito. Pero desde lo m\u00e1s profundo de mi conciencia una voz se dirigi\u00f3 a m\u00ed con autoridad: \u201cAunque no hayas escrito la promesa, te lo debes a ti mismo. Que quede documentado todo lo que te hizo vivir. Es un deber moral, que puedes cumplir incluso sin la instrumentaci\u00f3n musicol\u00f3gica necesaria\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir del d\u00eda siguiente renunci\u00e9 a todos mis deberes profesionales y me dediqu\u00e9 a un gran ensayo dedicado a la ilustre y casi olvidada cantante: mi primer escrito en mi lengua materna despu\u00e9s de la fuga de 1977, es decir, despu\u00e9s de casi dos d\u00e9cadas. Fue a fines de la d\u00e9cada de 1990 cuando se public\u00f3 este libro modesto, pero con un contenido intenso, basado exclusivamente en lo que hab\u00eda visto, conocido y recordado: <em>Una b\u00fasqueda musical del tiempo perdido &#8211; Dora Massini<\/em>. Mi homenaje p\u00f3stumo a este ser que me at\u00f3 a la m\u00fasica para toda la vida y me hizo periodista. Un periodismo que arranca en pleno apogeo en las p\u00e1ginas de la revista <em>Flac\u0103ra<\/em> y que finaliza, despu\u00e9s de m\u00e1s de 70 a\u00f1os, en las p\u00e1ginas de la revista <em>Observatorio Cultural.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Pero si Dora (1907-1996) hubiera muerto, la eterna Carmen seguir\u00eda velando por m\u00ed, liber\u00e1ndome del callej\u00f3n sin salida al que me hab\u00eda empujado la fuga. Esto continuar\u00e1 y la historia terminar\u00e1.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por mucho que amara la m\u00fasica, no me hubiera identificado profesionalmente con ella si no fuera por la \u00abMusa\u00bb que inspir\u00f3 una decisi\u00f3n tan radical para mi futuro. 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