{"id":7365,"date":"2022-10-22T02:03:30","date_gmt":"2022-10-22T01:03:30","guid":{"rendered":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/?p=7365"},"modified":"2026-05-13T22:57:41","modified_gmt":"2026-05-13T20:57:41","slug":"musica-por-george-balan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/musica-por-george-balan\/","title":{"rendered":"Memorias de un hombre desarraigado: M\u00fasica. Por George Balan"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>Memorias de un hombre desarraigado. M\u00fasica<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"has-text-align-center wp-block-heading\"><strong>Por George Balan<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p><em>La m\u00fasica, <\/em><em>\u00bf<\/em><em>un arte dif\u00edcil de entender?<\/em> este fue el t\u00edtulo de mi primer libro, de 1960, que era en realidad, una colecci\u00f3n de art\u00edculos de car\u00e1cter did\u00e1ctico, entregados a la Editorial Musical mucho antes de que me fuera a estudiar m\u00e1s all\u00e1 del Prut. Fue publicado m\u00e1s bien como un libro de bolsillo, modesto en todos los aspectos y, sin embargo, este fue el \u00fanico que tuvo una segunda edici\u00f3n. El t\u00edtulo lo hac\u00eda comercializable, sugiriendo la facilidad con la que se pod\u00eda entender la m\u00e1s compleja y complicada de las artes. No, parec\u00eda decir, no es dif\u00edcil de entender si el interesado aprende un poco sobre su historia, g\u00e9neros y formas, adem\u00e1s de alguna informaci\u00f3n sobre algunos grandes compositores. Esto indicaba lo poco que yo mismo entend\u00eda. Son \u00abPecados de juventud\u00bb que, al simplificar, falsea la realidad a\u00fan cuando se tenga la m\u00e1s sincera buena fe.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez instalado en la Universidad Lomonosov de Mosc\u00fa, con mucho tiempo para el estudio y la reflexi\u00f3n, pas\u00e9 la mayor parte de mis d\u00edas en esta ciudad de la cultura, es decir, en la Biblioteca Lenin, con su ambiente tranquilo y serio. Al reflexionar sobre lo que hab\u00eda hecho hasta entonces, me di cuenta de que el t\u00edtulo de mi debut editorial s\u00f3lo necesitaba dos peque\u00f1os cambios para definir la direcci\u00f3n de mi futura investigaci\u00f3n. \u00abDif\u00edcil\u00bb se convirti\u00f3 en un adjetivo que coincid\u00eda con el sustantivo, y el signo de interrogaci\u00f3n desapareci\u00f3. La m\u00fasica, un arte dif\u00edcil de entender. En otras palabras, en la m\u00fasica hay un significado o significados ocultos tan abismales e inefables que su descubrimiento es un gran reto para los oyentes. No, no es f\u00e1cil entender la m\u00fasica. Leonard Bernstein, un genio de la direcci\u00f3n de orquesta moderna, perplejo ante una m\u00fasica que a\u00fan no conoc\u00eda dec\u00eda: \u00abLa m\u00fasica es dif\u00edcil. No es f\u00e1cil escuchar una pieza y ser capaz de reconocer y sentir lo que sucede en su interior. Para muchas personas, una pieza musical puede parecer f\u00e1cil y agradable de escuchar. Puede evocar im\u00e1genes fantasiosas, transportarlas a una euforia de los sentidos, estimularlas, calmarlas, etc. Pero nada de esto es escuchar\u00bb. De hecho, la m\u00fasica m\u00e1s exigente con su oyente siempre se ha llamado, no en sentido peyorativo, \u00abm\u00fasica pesada\u00bb, mientras que la m\u00fasica que no requiere ning\u00fan esfuerzo para ser entendida, e incluso produce buen humor desde el principio, se ha llamado \u00abm\u00fasica ligera\u00bb. Entre los pocos pensadores permeables a los encantos de la m\u00fasica est\u00e1n Hegel, Schopenhauer, Goethe, quienes optaron por la m\u00fasica pesada de su \u00e9poca, que a\u00fan no se hab\u00eda vuelto tan pesada, mientras que un Kant, aparentemente molesto por los ejercicios de virtuosismo de su vecino trompetista, s\u00f3lo consideraba la llamada \u00abTafelmusik\u00bb (m\u00fasica para la mesa, para el almuerzo, para un fest\u00edn), la futura \u00abm\u00fasica ligera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hace diferente a la llamada m\u00fasica heavy? Quiere arrancarnos de la banalidad de la vida cotidiana y elevarnos por la espiral que nos introduce en un mundo desconocido, cuyo aire ruidoso y enrarecido no es f\u00e1cil de respirar para nadie. Frente a los fen\u00f3menos sonoros que tambi\u00e9n se llaman m\u00fasica, pero que nos dirigen en direcci\u00f3n contraria, el sonido musical es d\u00f3cil y obedece a la direcci\u00f3n que le impone la naturaleza de su inspiraci\u00f3n compositiva. \u00abPesada\u00bb, es decir, demasiado llena de \u00absignificados\u00bb y nada f\u00e1cil de entender: as\u00ed es toda la gran m\u00fasica, hecha gracias a la dedicaci\u00f3n y el esfuerzo de una enorme cadena de compositores a lo largo de casi un milenio. Suficiente, \u00bfno? \u00a1Alimento espiritual para los tiempos que corren!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs natural que no sea f\u00e1cil de entender? Ciertamente, si tenemos en cuenta la inmensa complejidad de los medios con los que se realiza, los conocimientos, la ciencia y la habilidad de quienes la crearon y la recrean con cada concierto o reposici\u00f3n oper\u00edstica. Pero esto no significa en absoluto que el oyente que quiera entender deba poseer lo que sabe un compositor y lo que puede hacer un int\u00e9rprete. Parad\u00f3jicamente, el oyente que es consciente de su prop\u00f3sito NO necesita los conocimientos de los m\u00fasicos ni tienen que poder hacer lo que ellos hacen para entender su mensaje. Menos a\u00fan, lo que sabe un comentarista musical profesional, un music\u00f3logo. El oyente tiene -si es que ha conseguido descubrirlo- su propio arte creativo, cuya naturaleza difiere de la de los compositores e int\u00e9rpretes. Y estos \u00faltimos, por su parte, casi no tienen idea de lo que tiene que hacer un oyente aut\u00e9ntico, es decir, un oyente apasionado y que busca, para entender, lo que la gran m\u00fasica trata de decirle.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez vi al gran Daniel Barenboim, director de orquesta y pianista de primera, intentando explicar, con un evidente deseo de ayudar, c\u00f3mo debe escucharse una sinfon\u00eda de Beethoven. Pues bien, no pudo salir de los h\u00e1bitos que se le hab\u00edan pegado a lo largo de su formaci\u00f3n profesional (lo que tambi\u00e9n le produjo una deformaci\u00f3n de su capacidad auditiva), por lo que sus explicaciones hicieron a\u00fan menos inteligible la sinfon\u00eda. La jerga especializada ahuyent\u00f3 el placer de la escucha espont\u00e1nea y emotiva en la multitud de oyentes presentes. Si hubieran reflexionado, se habr\u00edan dado cuenta de que ten\u00edan que descubrir por s\u00ed mismos su relaci\u00f3n espec\u00edfica y absolutamente original con el fen\u00f3meno musical. La condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em>: ya deben amar o al menos empezar a amar lo que quieren entender. Digamos que un amante de la m\u00fasica ha empezado a \u00abenamorarse\u00bb de la maravilla musical que es el Concierto para piano y orquesta en do menor de Mozart. Ya el primer encuentro con esta m\u00fasica no s\u00f3lo le encant\u00f3, sino que le transform\u00f3 en una exaltaci\u00f3n que rozaba la dicha. \u00bfPodr\u00eda decir que lo entendi\u00f3? Definitivamente no. Es t\u00edpico de Mozart producir un estado de euforia en el oyente a la primera escucha. Pero de aqu\u00ed a la comprensi\u00f3n hay un largo camino. Nuestro mel\u00f3mano imaginario ha escuchado, ciertamente, esta m\u00fasica, en el sentido de su percepci\u00f3n auditiva, y sin embargo no la ha escuchado realmente, como para poder indicar, aunque sea breve y torpemente, lo que ocurre en el cuarto de hora que dura el primer movimiento del concierto. S\u00f3lo podr\u00e1 evocar lo que sinti\u00f3, posiblemente las im\u00e1genes que le sugiri\u00f3, los pensamientos que surgieron en \u00e9l bajo la influencia del torrente sonoro. Pero esto es la imaginaci\u00f3n de nuestro mel\u00f3mano, no la m\u00fasica de Mozart. Tras la primera audici\u00f3n, cada mel\u00f3mano tiene su propia forma de reaccionar, que es el efecto de la m\u00fasica, no su contenido objetivo. Llegar a esto es lo que se trata de entender.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay otra forma de entrar en la m\u00fasica que escucharla repetidamente. La confesi\u00f3n de Nietzsche de haber escuchado Carmen veinte veces tiene una importancia hist\u00f3rica en la evoluci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la m\u00fasica y su oyente. El propio m\u00fasico no es consciente de ello. Cuando su actuaci\u00f3n provoca la ovaci\u00f3n de sus oyentes y \u00e9stos gritan \u00ab\u00a1bis!\u00bb, su inconsciente est\u00e1 exigiendo en realidad que se repita la m\u00fasica que tanto les emociona. Pero hoy ning\u00fan int\u00e9rprete repetir\u00e1 la m\u00fasica aplaudida, sino que ofrecer\u00e1 algo distinto. El int\u00e9rprete no podr\u00eda aprender una pieza musical sin repetirla una y otra vez y, sin embargo, ese mismo int\u00e9rprete no puede imaginar que para el oyente la comprensi\u00f3n tambi\u00e9n depende de la escucha repetida. Se dice de un gigante de la direcci\u00f3n de orquesta alemana, Wilhelm Furtw\u00e4ngler, que tambi\u00e9n era un gran pensador, que ide\u00f3 un concierto con una sola sinfon\u00eda, que repet\u00eda, precisamente para dar al p\u00fablico una peque\u00f1a lecci\u00f3n que abriera horizontes a los que realmente quer\u00edan entender la m\u00fasica, y no s\u00f3lo disfrutarla. El p\u00fablico acudi\u00f3 al concierto porque la personalidad del director era fascinante, pero la mayor\u00eda de los presentes abandonaron la sala cuando, tras el intervalo, el director reanud\u00f3 la sinfon\u00eda. La idea de la escucha repetida a\u00fan no hab\u00eda entrado en los h\u00e1bitos del p\u00fablico, siempre deseoso de algo diferente y resistente a la idea de la escucha repetida, pero que segu\u00eda buscando una forma de entender la m\u00fasica. Esta comprensi\u00f3n es una gran cosa, y a\u00fan m\u00e1s impresionante porque Bach, Mozart, Beethoven y todos los dem\u00e1s inmortales crearon sus obras maestras para \u00e9l, para la persona que pide un bis y no sabe lo que est\u00e1 pidiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp; Tengamos la audacia de escuchar unas cuantas veces el primer movimiento (Allegro) del Concierto en Do menor para piano y orquesta de Mozart. Ha pasado todo un siglo desde que el oyente dispone de medios cada vez m\u00e1s sofisticados para seguir el discurso musical como un verdadero \u00abprofesional\u00bb del arte de la escucha. As\u00ed que compremos, a un precio irrisorio, una grabaci\u00f3n en DVD de este concierto, y hay infinitas posibilidades de \u00ableerlo\u00bb. Incluso elegir\u00eda a Barenboim, que ya se ha mencionado, en el doble papel de pianista y director de orquesta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La pr\u00f3xima vez nos reuniremos de verdad en el concierto, en un escenario que cada uno es libre de imaginar\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La m\u00fasica, \u00bfun arte dif\u00edcil de entender? este fue el t\u00edtulo de mi primer libro, de 1960, que era en realidad, una colecci\u00f3n de art\u00edculos de car\u00e1cter did\u00e1ctico, entregados a la Editorial Musical mucho antes de que me fuera a estudiar m\u00e1s all\u00e1 del Prut. <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":7068,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[106],"tags":[],"class_list":["post-7365","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-blog"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7365","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7365"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7365\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11172,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7365\/revisions\/11172"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7068"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7365"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7365"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/musicosophia.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7365"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}